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» Andorra-Casio Exilim Pro EX-P700 Andorra-Casio Exilim Pro EX-P700€219.00

Andorra-Casio Exilim Pro EX-P700

» Información del Producto

Sucesora de la P600, la Exilim PRO EX-P700 parece ser la cámara revelación de Casio. En su relativamente reducido cuerpo se oculta una compacta de altas prestaciones, sólida, resistente y muy viajera que ofrece imágenes de alta resolución y notable calidad, controles manuales y automáticos para todos los gustos y una excelente funcionalidad en general. Sin duda, es de lo mejor de la casa japonesa, pero como la mayoría, ni es perfecta ni roza la perfección. Sufre un evidente desequilibrio de peso, la imagen podría tener más detalle y no permite disparar en formato RAW. En cuanto al aspecto, si se nos permite el guiño, más que fea es diferente… Para gustos, colores.

Casio presentó La Exilim Pro EXP700 en agosto de 2004 como precoz sucesora de la P600, con sólo un par de novedades llamativas: el cuerpo negro y, sobre todo, un largo millón más de píxeles en su CCD (hasta 7,20 megapíxeles efectivos). También hay algunas mejoras respecto al modelo anterior que merecen atención y que iremos desgranando en adelante.

Lo que parece sorprender al personal es que una marca no especializada en fotografía haya sido capaz de facturar una cámara de la calidad de la P700. No vamos a decir que sea la mejor cámara del mundo en su sector, pero es de justicia recalcar que merece un lugar en las comparativas de compactas digitales de gama alta.


Por fuera

Esta Exilim resulta visualmente desconcertante. Como su antecesora, sufre de una curiosa dualidad estética de la que habrá quien se enamore y quien se horrorice. Detrás, un espléndido monitor de 2 pulgadas rodeado de botones metálicos llama la atención junto al dial de modos de exposición, también metálico y colocado verticalmente. Bonita distribución, sí señor.

Pero la delicadeza sobria de la P700 vista por detrás se convierte, al darle la vuelta, en un monstruo con cara de bobo que, con la costumbre, acaba por resultar entrañable. Como esos perros tan feos cuya expresión perpleja enternece al más pintado.

En la mitad izquierda -mirando la cámara de frente- sólo destacan la alargada ventanilla del flash y un ínfimo vestigio de lo que debió ser una empuñadura en algún estadio evolutivo anterior, darwinianamente hablando.

A la mitad derecha, en cambio, parece haberle salido una protuberancia maligna, un extraño y vetusto "collage" que enmarca el objetivo y la lente frontal del visor óptico, cual Tetris chatarrero. Lo dicho, entrañablemente feo.


En la mano

Tiene forma y tamaño de una cámara de bolsillo; aunque más bien de "bolsillón", porque es pequeña para tanto megapíxel, monitor y zoom óptico, pero no es precisamente una miniatura. Aun así, sus dimensiones son muy manejables y su peso denota una excelente calidad de construcción, confirmada por la naturaleza metálica del cuerpo, piezas y botones. Es un conjunto sólido y robusto, una cámara de batalla capaz de aguantar mucho ajetreo.

El mayor reproche en cuanto a su construcción es el evidente desequilibrio físico, que ya resulta sospechoso nada más verla. Todo lo importante (objetivo, visor, pantalla y sensor) se encuentra hacinado en el lado izquierdo de la cámara, dejando el interior del lado derecho para poco más que la batería y el flash integrado.

Basta agarrarla con la mano derecha para darse cuenta que la cámara "se cae" hacia la izquierda. Quizás por este motivo la rosca para el trípode se situó a la izquierda, pero… ¿tanto? Está en el extremo de la base; tanto, que un poco más allá y no hay rosca. Demasiado para ser estable, sin contar que no está alineada con el objetivo, aunque esto parece ser habitual en muchas compactas.


A mano

Dicho lo anterior, la P700 goza de una distribución de controles correcta, pero irregular. En su espalda destaca el dial de modos de exposición, colocado verticalmente, elegante y agradable aunque algo esquivo a la manipulación con una sola mano. Un poco de empuñadura en la parte frontal de la cámara hubiese ido bien, no sólo para recuperar el equilibrio perdido, sino también para la manipulación de este importante control.

Además de esto, el botón "Ex" -que abre el menú de opciones de balance de blancos, sensibilidad, fotómetro y enfoque- se encuentra a la izquierda del monitor, fuera del alcance de la mano derecha.

El botón de modos de flash también se encuentra demasiado lejos para manipularlo sosteniendo la cámara con una sola mano. En cambio, el botón "preview" y el que controla las funciones de temporizador y control remoto se encuentran perfectamente al alcance del pulgar derecho. No hubiera sido mala idea cambiar posiciones.

Nada más, porque el resto de controles (obturador, zoom, cursor, menú, pantalla…) se encuentran a mano. Hay que añadir que la funcionalidad de los botones, de todos, es buena porque sitúan todas las operaciones importantes a muy pocos "clics" o toques de botón, lo que contribuye a la rapidez operativa general de esta cámara.


Encendida

En este sentido, el de la rapidez, la P700 no decepciona en absoluto. Al pulsar el pequeño botón "on/off" arranca en poco más de 2 segundos, lo que sin ser extraordinario está bastante bien. Una vez en marcha, la pantalla aparece brillante, nítida y con una excelente velocidad de refresco. Lástima de reflejos: un tratamiento antirreflejante hubiera sido perfecto.

El menú principal tiene su acceso en el correspondiente botón a la derecha de la pantalla. Es un menú completo y de uso sencillo, donde es fácil encontrar todo lo que se busca.

Quizás lo más sorprendente es uno de los modos de visualización del monitor: los valores de exposición y el resto de parámetros de la toma se muestran en torno a una especie de punto de mira, semejante a la pantalla de algún que otro simulador de vuelo, que en realidad tiene la función de mostrar el rango y el punto de enfoque.

A primera vista es un verdadero lío, pero si se toma como un juego resulta bastante ilustrativo. Ideal para quienes gustan de lucecitas y gráficos dinámicos.

Desde luego, hay opciones de visualización más clásicas que ofrecen la información en letras sobreimpresas, con o sin histograma, así como la posibilidad de mostrar la imagen limpia y de apagar el monitor. También existe la opción (modificable desde el menú principal) de sobreimprimir una liviana y discreta cuadrícula negra, muy útil para realizar composiciones equilibradas. La verdad es que en el apartado gráfico esta cámara se lleva una nota alta.


En acción

Llegado el momento de hacer las primeras fotos, habiendo familiarizado ya los sentidos a la arquitectura interna y externa de la P700, nos disponemos a seleccionar el modo de exposición deseado. Hay donde elegir, desde luego.

Para empezar, podemos probar el modo BestShot, que, de tantas opciones, incluso marea: ¡27 escenas preconfiguradas! Y la verdad es que en general se desenvuelven bastante bien en su tarea de ahorrar trabajo.

Claro que si vamos con prisas, el modo "Instantánea" (equivalente al clásico Programa) puede sacarnos del apuro sin que nos preocupemos de nada. Raramente decepciona el resultado, aunque ya se sabe que si mezclamos una iluminación escasa con distintos tipos de fuentes de luz siempre pueden haber sorpresas.

Para estos casos, podemos manipular (sin salir del modo "Instantánea") el balance de blancos y la sensibilidad, además de poder compensar la exposición en pasos de 1/3 EV. Mucho control.

Por último, existen las opciones A (prioridad a la apertura), S (prioridad a la velocidad) o M (exposición manual). Si los valores de exposición seleccionados están fuera del rango de exposición correcta, estos se vuelven rojos. Pero, lamentablemente, nada informa de si estamos sobreexponiendo o subexponiendo, salvo el histograma, un indicador útil para ciertos casos pero confuso para la mayoría.

Es importante resaltar el amplio rango de velocidades de obturación, entre 60 segundos y 1/2000, aunque existen limitaciones que recortan este abanico por arriba o por abajo, según el diafragma o el modo de exposición. La amplitud de la apertura del diafragma también es destacable, entre f2.8 y f8.0 en angular y entre f4.0 y f11.1 en teleobjetivo.

Por cierto, que Canon es quien firma este zoom óptico de 33-132 milímetros equivalentes en paso universal, el mismo objetivo de la P600. Apenas se distingue aberración cromática alguna si no es en situaciones extremas de contraluz y diafragma abierto o en algunos puntos de luz en las tomas nocturnas, cuando se aprecian los habituales ribetes púrpura que ya casi forman parte del paisaje fotográfico digital. Como suele suceder con los objetivos compactos de Canon, el de la P700, sin ser excelente, es bueno y fiable.

Todavía en el apartado del cristal, cabe resaltar el visor óptico. Uno de tantos, clásico, sin virguerías, con recorte y error de paralaje notorios pero no desesperantes. Cumple su cometido para encuadrar con poca luz, para militantes antimonitor y para quien tenga ganas de usarlo.


Más rápida que su sombra

Como Lucky Luke: ¡clic!, verdaderamente instantáneo. Casio presume, con razón, de la velocidad de respuesta de su cámara, y no es para menos, porque el disparo tan sólo sufre una demora de 0,01 segundos después de pulsar el disparador. Si con ésta se nos escapa el instante, lo que deberemos revisar son nuestros reflejos. Un diez en este sentido.

También la velocidad del enfoque automático es alta y, además, acierta razonablemente bien en un amplio abanico de situaciones de luz, incluso con iluminación relativamente escasa. No es infalible, pero es muy fiable. Lástima que no tenga luz de apoyo, porque la cosa se complica cuando está realmente oscuro. Cuando el sistema no logra enfocar, el recuadro de punto de enfoque aparece rojo.

En cuanto a la velocidad del disparo en ráfaga, su techo está en 3 tomas por segundo con un máximo de 5 imágenes consecutivas seleccionando el modo de disparo continuo rápido. El disparo continuo normal permite fotografiar mientras se mantenga pulsado el disparador, siendo variable la cantidad de tomas por segundo (en función del tamaño de la imagen).


Los resultados

Respecto a la P600, la nueva Exilim amplía el rango de sensibilidades por la parte alta y lo recorta por abajo, siendo 80, 160, 320 y 640 ISO las sensibilidades nominales a elegir. Aunque lo cierto es que corresponden a las sensibilidades reales de 100, 200, 400 y 800 ISO, respectivamente. El ruido es escaso o aceptable a 320 y 640 ISO (siendo prácticamente nulo por debajo), pero el sistema de reducción de ruido -que se activa automáticamente y no puede desactivarse a voluntad- suaviza demasiado la imagen con la consiguiente pérdida de detalle.

El balance de blancos funciona satisfactoriamente en automático y los modos preconfigurados son bastante acertados, si bien pueden despistarse según la situación. Lógico y aceptable. El balance en modo manual es siempre la manera más fiable de acertar el color, y la P700 no es una excepción.

Estos dos factores decisivos resultan en una calidad de imagen notable, con más tendencia a la suavidad que al contraste. Si a esto le añadimos los 3072 x 2304 píxeles de tamaño máximo, podemos obtener imágenes de lo más satisfactorias. Quizás no sea el paraíso de los amantes del detalle, pero como en el resto de sus características, la P700 está ahí, lista para soportar las comparaciones. Lástima que no soporte imágenes en formato RAW, aunque sí pueden grabarse en TIFF.


Otras cosas a tener en cuenta

En primer lugar y por encima de todo, cabe destacar el excelente rendimiento de la batería recargable de ión de litio: parece inagotable. Tanto que, a pesar de contar con un claro indicador de vida de la batería, uno se olvida y llega a sorprenderse cuando, lógicamente, acaba agotándose.

Una mejora que incluye esta cámara respecto a la P600 estriba en el sonido de los clips de vídeo. Unas pruebas hechas en un río de montaña, cuyo sonido puede ser muy confuso al grabarlo, dieron un resultado muy bueno. Por desgracia, el tamaño del vídeo no pasa de los 320 x 240 píxeles, a 15 fotogramas por segundo. Eso sí, tiempo sólo limitado por la capacidad de almacenamiento (por cierto, en tarjetas SD Card o MMC, porque los 8,9 MB de memoria interna apenas sirven para nada).


A prueba de ajetreos

Alta resolución, buena calidad de imagen, alta velocidad de respuesta en general, larga duración de la batería, posibilidad de control manual y toda clase de automatismos, incluidas las 27 escenas preconfiguradas… En fin, una máquina polivalente, dura y con aguante que además es razonablemente discreta para todo lo que tiene metido dentro. Así que, ojo trotamundos, porque ésta es de las que sirven para lo vuestro.

No puede decirse otra cosa que el rendimiento general es estupendo en casi todos sus aspectos, aunque no es excelente en casi ninguno (con permiso de la inexistente demora de disparo).

Una cámara ideal para viajar, sin duda. Y suele suceder que las cámaras ideales para viajar son ideales para casi todo. Quien esté estudiando adquirir una cámara de este segmento, que no se olvide de incluirla en la comparativa.

Garantía 2 años Canon España


» Precio: €595.00 €219.00

» Código del Producto: ANDK30   


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